Hoy, conmemorando este Día de San Rodolfo, queríamos dedicar nuestro grito más poderoso a todos esos periodistas sin vestuaristas que saben narrar las luchas y que además las luchan, porque el terror de los mercados se basa en la incomunicación, pero no hay peor modo de estar incomunicados que informar desde una terraza, presos de la inacción.
¡Hasta la asamblea siempre!