10 agosto, 2016
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La otra cara del Nunca Más

A falta del tercer juez, hoy patearon otra vez la sentencia y los eufemismos que usan para lavarse las manos, ante la presencia de los organismos de Derechos Humanos, para que la muerte siga estando presa, pero aún no está echada su suerte sobre la mesa. Porque sí, la Justicia continúa evaluando las ventajas y desventajas de fomentar la paz, liberando al genocida que los amenaza: antes de explicarnos si Etchecolatz volvería a su casa, custodiado por la Policía que parió, procuren explicarnos por qué Julio López no.

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