6 agosto, 2016
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«Yo marcho con ustedes, por el pan»

* Norita Cortiñas

 

Una vez más, este domingo caminaré con todos ustedes, junto a esos miles de trabajadores de la economía popular que cada día me recuerdan a nuestros 30 mil hijos. Pues ellos luchaban para que ninguna familia tuviera la necesidad de acudir a un comedor, ni debiera privarse de comer en su casa, entre sus seres queridos. Incluso mucho tiempo antes, mi papá y mi mamá ya conformaban una familia de clase media baja, que también laburaba siempre para que nunca faltara un plato de comida. Sin embargo, hoy hay miles de padres que no pueden gozar de ese “privilegio”. Y sinceramente, pensé que nunca más viviríamos este sentimiento tan desolador, pero acá estamos, cada vez peor.

 

 

Para colmo, jornada tras jornada, el presidente nos sorprende con alguna de sus desafortunadas medidas, asociadas todas a su cercanía con los militares. ¿Tiene ganas de reconciliarse con asesinos y genocidas? Hágalo, pero no lo haga a nombre del pueblo, porque el pueblo ya gritó nunca más, en la cara de los represores que mancillaron a toda una generación. El pueblo ya decidió que no habrá olvido, ni perdón.

 

Mientras tenemos a miles de compatriotas pasando hambre y padecemos una ola de nuevos despidos, algunos concentran riqueza, otros pagan deuda externa y los más humildes sufren, pero a su vez colaboran, porque sí, los pobres ayudan a los pobres, como toda la vida. ¿O por qué sobra dignidad, cuando falta trabajo? Porque la solidaridad viene de abajo.

 

Mi hijo, trabajaba, vivía y militaba por todos esos panes que faltan. Por eso, sin dudarlo, este domingo me alistaré para marchar a la Plaza, tal como lo haré todos los días que haga falta, en todas las marchas que sean necesarias. Con emoción y con esta profunda convicción, volveremos a empezar con la fuerza de aquellos años, para afrontar este momento con la misma entereza que enfrentamos a la dictadura cívico-militar-eclesiástica.

 

Y allá iremos entonces este 7 de agosto, todos juntos, con los trabajadores de la economía popular, con el pañuelo blanco y con el grito de Gustavo, otra garganta poderosa que todavía se escucha.

 

El domingo, tomemos coraje.
Y el lunes, sigamos en la lucha.

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