27 octubre, 2017
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Seguiremos luchando

 

*Por Marcela Constancio, trabajadora municipal reprimida por Infantería.

 

Como madre sostén de familia nunca pensé vivir una represión por reclamar lo que corresponde. Aún me tiemblan las manos. Si uno trabaja todo el mes espera cobrar en tiempo y forma, pagar servicios, darle de comer a tu familia. Suena lógico, ¿no?

 

Los trabajadores municipales en Caleta Olivia hace 1 año y 10 meses que cobramos fuera de término nuestros haberes y nos vemos obligados a reclamar por nuestro salario.

 

Al principio comenzamos con retención de servicios, luego siguieron el paro general y los acampes frente al municipio. Agotamos todas las posibilidades y formas de reclamo, pero nunca obtuvimos respuestas. Es una situación de hartazgo y de impotencia llegar a fin de mes y no tener qué darle a tus hijos para comer. Hay muchos compañeros con embargos judiciales y deudas que se acrecientan al no poder pagar en tiempo y forma.

 

¡Estamos en la última semana de octubre y aún no cobramos el mes de septiembre! Por eso decidimos cortar la Ruta Nacional 3 en el acceso norte de la ciudad. El jueves 26 de octubre a las 8 de la mañana nos convocamos en la ruta. Éramos aproximadamente 40 personas, la mayoría mujeres. De inmediato, la Juez Federal Marta Yañez ordenó el desalojo, con una agilidad pocas veces vista en la ciudad: al llegar al lugar nos encontramos con personal de Infantería de la provincia de Santa Cruz, con el apoyo de delegaciones de Caleta Olivia y Cañadón Seco, cerrando el paso con escudos, cascos y armas. Detrás, estaban respaldados por el escuadrón de Gendarmería Nacional, al mando de Hugo Baez. Se venía lo peor.

 

Nos reagrupamos y comenzamos a caminar por la cinta asfáltica hasta llegar a un camión que cortaba el paso. En ese momento, el jefe del operativo, comisario Omar Segovia, se acercó y tomó del cuello violentamente a una de nuestras compañeras. ¡No lo podíamos creer! Sin previo aviso, las fuerzas comenzaron a disparar balas de goma y gases lacrimógenos directo hacia donde estábamos. No eran disparos disuasivos, ¡apuntaban directo al cuerpo, a quemarropa! Nunca pensé vivir una situación así, fue un momento de terror. Nos protegimos entre compañeros tratando de resistir las balas, entendiendo que nuestra lucha es legítima.

 

A causa de este accionar violento de las fuerzas resultamos heridas 15 personas; a mí me dieron en la mano. Sólo 3 nos acercamos al hospital para curar las heridas y constatarlas, la mayoría de los compañeros decidieron resistir en el corte de ruta. Cuando regresamos, eran muchos más quienes se habían sumado a apoyarnos: no sólo trabajadores municipales, sino también integrantes de organizaciones y sindicatos.

 

 

Sentimos que estamos en medio de una interna política. Luego de la represión, realizaron el anuncio de que el Gobierno Provincial iba a enviar fondos para pagar los salarios. ¿Por qué esperaron a que pase esto para liberar los fondos? Al mismo tiempo, la Policía Federal estaba allanando la comuna y eso demoró la acreditación del pago. Finalmente, pagaron los haberes de los trabajadores municipales hasta la categoría 4, personal docente, planes y cooperativas. Pero, aún resta que cobren los empleados categoría 5, 6 y 7 del municipio.

 

Los gobernantes tienen que dejar de castigar a los trabajadores. No tenemos la culpa de que la provincia esté en bancarrota luego del vaciamiento de los últimos 10 años. Tampoco debemos sufrir las consecuencias de las diferencias políticas entre el Estado Nacional y Provincial.

 

Nosotros tenemos en claro que vamos a seguir resistiendo, luchando y trabajando, porque acá se juega el alimento de nuestros hijos y la garantía de nuestros derechos elementales.

 

 

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