23 junio, 2018
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¡Cuando los barrios exigimos urbanización, estamos gritando que queremos vivir!

 
 
Hoy sábado 23 de junio a la mañana, José, «el Toca», como le decíamos en el barrio San Martín, murió quemado vivo.
 
 
¿Saben lo que es ver a una persona quemarse viva y no poder hacer nada para ayudarlo? Nosotros sabemos, desesperadamente. Cuando los bomberos llegaron ya era tarde y quizás sea una prueba más de que en los barrios las respuestas suelen llegar así, simple y sencillamente porque nadie tendría que estar viviendo en las condiciones inhumanas en las que vivía José.
 
 
Tenía 65 años y era ex combatiente de Malvinas, vivía en una casilla de emergencia y sobrevivía del volcadero de basura municipal, al igual que muchos de nosotros. 
 
 
Hoy nos toca llorar otra pérdida más y sabemos bien que no fue un accidente: es una consecuencia de la ausencia del Estado. 
 
 
¿Cuándo dejaremos de ser la última promesa incumplida de tantas campañas electorales? Se imaginarán que no es la primera casilla que se prende fuego, pero nadie nos asegura que sea la última. 
 
 
Con la fuerza nacida de la indignación, volvemos a decir que la falta de políticas públicas de urbanización en nuestro barrio, además de ser un peligro para nuestra vida, son un atentado a nuestros derechos humanos. 
 
 
Y nada nos puede sacar el dolor de saber que después de luchar en Malvinas, a José le tocó morir de la peor manera. Pero sabemos que una forma de reclamar justicia es seguir señalando lo que está a la vista: ¡una casilla de emergencia no es una casa!
 
 
El día amaneció gris y así quedará por un tiempo en el barrio San Martín. Pero también en nuestras memorias vivirán las anécdotas y el cariño entrañable a la gran persona que tuvimos la suerte de conocer.

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