14 agosto, 2018
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En resistencia y unidad, una batalla más


 

Ninguna intimidación pudo frenar la poderosa movilización de la Coordinadora Provincial de Trabajadores y Trabajadoras en Lucha, que en la mañana del 7 de agosto, acompañó el grito tarefero de justicia, que después de seis días de acampe en el Ministerio de Desarrollo, finalmente logró que se abriera la mesa de debate.

 

A la eterna falta de respuesta por parte del gobierno a la hora de negociar los subsidios para el período de interzafra, los meses en que los tareferos se quedan sin trabajo, ahora se sumó la burocracia cómplice de los ministerios que solicitan cinco recibos de sueldo a los trabajadores para otorgarles el pago: de lo contrario no recibirán nada. Como explicaba Hugo Silva, dirigente de la Agrupación de Tareferos Justos de Oberá, Misiones:

 

“Estamos acá frente al Ministerio de Desarrollo desde el miércoles de la semana pasada, venimos de Oberá, Campo Ramón, Villa Bonita.. Nos alarmó porque nosotros no trabajamos para recibir  cinco recibos de sueldo, nosotros trabajamos cuatro meses y recibimos tres recibos: son cuatro meses de cosecha, de los cuales tres meses te blanquean. Ponen esos argumentos para que menos gente entre y ellos puedan pagar menos plata”.

 

El 1 de agosto, el cansancio y la indignación no cedió, alrededor de 350  trabajadores tareferos y sus familias llegaron para tomar el edificio del Ministerio de Desarrollo, acamparon resistiendo el frío, con el apoyo de organizaciones sociales que acercan abrigos y mercaderías, firmes en no doblegarse por migajas y con su propia propuesta en mano.

 

“Nos dimos cuenta de que desde el Ministerio de Trabajo, y todas las carteras de Nación, se estaban queriendo hacer los vivos. Entonces vinimos a reclamar eso, vinimos a presentar un proyecto de trabajo, avalado desde la municipalidad de nuestro pueblo, de obras públicas, para que el Gobierno Nacional nos otorgue planes de trabajo para 350 familias,. También le reclamamos las tarjetas sociales porque vemos la necesidad de nuestra gente y sabemos que están necesitando en este momento. Nos quedamos ocho meses sin cosecha de yerba y va ser imposible de seguir pasando con eso y si no tenemos trabajo mucho menos. Somos 18.000 tareferos en la provincia, que se van a venir si esto sigue así».

 

Después de tres intentos de desalojo frustrados por la presencia y el apoyo de organizaciones sociales, el gobierno mudo y sordo, solo abrió las fauces para intimidar la medida de los trabajadores, anunciando través del Director de Desarrollo Social de la Nación que no habrían negociaciones mientras continúen con los cortes de calles y el edificio continúe tomado. Como asegura indignado el dirigente Hugo Silva: 

 

“Y nosotros cuántas cartas, cuántos petitorios le entregamos a la Nación, haciéndole saber que cuándo termina la zafra nosotros nos quedamos sin nada, sin trabajo, sin comida, sin nada, ¡y nunca nos hicieron caso!”

 

Un digno ejemplo de que siempre vale la pena luchar, para gritar sin más, las batallas ganadas en resistencia y unidad.

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