14 septiembre, 2018
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«No les tenemos miedo»

 

* Por Sonia Alesso, 
Secretaria General de CTERA. 

 



Dolor, siento mucho dolor, porque no le puedo encontar una explicación a tanta maldad: secuestraron y torturaron a una maestra, ¡por darle de comer a sus pibes! No lo puedo asimilar, ¿en qué cabeza cabe? Todo lo que viene sucediendo en la Argentina es realmente gravísimo. La muerte es gravísima. La tortura es gravísima. Y la olla popular es gravísima, cuando llega para reemplazar al Estado, porque sí, esa olla que tanto les molesta, esa olla que revolvía Corina De Bonis frente al Centro Educativo 801 de Moreno traía los nutrientes y la dignidad que nos intentan robar. 

 

Sin dudas, esas letras tatuadas con un punzón vienen a ilustrar los tiempos más horrendos de nuestro país, con la sangre de Isauro Arancibia, de Marina Vilte y de tantos docentes desaparecidos en la última dictadura militar, entre ellos el 70 por ciento de la Junta Directiva de CTERA. No podemos aceptar ni naturalizar que hoy, después de haber sufrido la muerte de Rubén y Sandra hace apenas un mes, le hayan puesto una bolsa en la cabeza a una maestra, para meterla en un auto y torturarla salvajemente. ¿Qué quieren que sienta? Bronca, bronca y más bronca, eso siento. 

 

El gobierno es responsable de la pobreza y debe investigar urgente las amenazas, porque no empezaron en las últimas horas: hay denuncias de amedrentamientos radicadas hace semanas en la Fiscalía 5 de Moreno. Claramente, el secuestro forma parte de un accionar premeditado, para castigar a los educadores que defienden la escuela pública y a las barriadas… Digo esto y sí, es imposible no pensar en Carlos Fuentealba, que acabaría de cumplir 52 años. Luchando, conmemoramos su vida, siempre trabajando por los sectores más humildes.

 

El pueblo sabe rodearnos y sabe acompañarnos, tal como quedó demostrado en la pueblada de Moreno y en la movilización multitudinaria al Congreso, donde no les quedó otra que oír nuestros reclamos por el presupuesto educativo, para que nuestros pibes no se mueran de hambre y para que nuestras compañeras no sean torturadas al evitar que sufran el hambre. 

 

A todo ese pueblo, les digo que profundizaremos este plan de lucha el 24 y 25 de septiembre, con un paro de 36 horas que confluirá con la huelga general, porque no vamos a resignarnos. Y porque no les tenemos miedo a los que persiguen cobardemente, ni a los aliados que nos quieren distraer.

 

¡Viva la lucha docente! 

 

Que nos quieren arrodillados, pero no van a poder.

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