4 septiembre, 2018
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Radiografía del abandono: ¡todo sigue igual de mal!

 
 
A un mes de las muertes de Sandra y Rubén, vicedirectora y auxiliar respectivamente de la escuela N°49 de Moreno, la situación edilicia de las Escuelas de la provincia de Buenos Aires sigue como si no hubiese pasado nada pero el contexto ya no da para más; 847 escuelas se encuentran clausuradas o con clases suspendidas en la provincia. El 80% de las mismas (600 escuelas) pertenece a la zona oeste del conurbano bonaerense, mientras que el distrito educativo de Moreno se encuentra en su totalidad sin clases.
 
 
La intención gubernamental de aplicar “parches” para sortear semejante contexto de emergencia es clara, tal como lo relata Marina Rojas, docente de la Secundaria N°26 de Rafael Castillo: “Al lugar sólo se acercó una cuadrilla del Consejo Escolar de La Matanza. Se detectó una fuga de gas y la única solución que ofrecieron fue cerrar la llave de paso, sin tener en cuenta el frío que sufren los pibes en pleno invierno. Y como si fuera poco, también tenemos problemas de plomería: los baños, patios y pasillos están constantemente inundados por la falta de mantenimiento. Es insostenible.” 
 
 
La partida presupuestaria destinada al Ministerio de Educación de la provincia para este año es de 848 millones de pesos, pero se encuentra subejecutada, sin llegar a cumplir con la totalidad del gasto. “Tenemos problemas en la conexión de gas y eso que es un edificio relativamente nuevo. Esto sumado a los años de desinversión y falta de mantenimiento que venimos sufriendo: cables colgando, un sistema de calefacción donde las calderas jamás funcionaron, vidrios rotos, puertas que no cierran, un estado de abandono absoluto como en todas las escuelas del Conurbano.” retrata Elizabeth Baldassini, docente de la Secundaria N° 70 de Ciudad Evita.
 
 
La problemática entorno a las conexiones de gas no es la única amenaza en los establecimientos educativos, los peligros de derrumbe y el abandono estatal son frecuentes. En la escuela primaria N°24 de Loma Grande, Merlo, los techos poseen filtraciones, las paredes están resquebrajadas dejando los cables eléctricos a la intemperie, los pozos se encuentran desbordados, el termotanque pinchado y la cocina no funciona. Esta situación hizo que sólo cuatro cursos de 6° año puedan retomar actividades, el resto todavía se encuentra sin clases.
 
 
En Tigre, en la escuela N°7 de General Pacheco, no sólo deben hacer frente al desguace educativo sino que también sufren las consecuencias de un mal manejo operativo por parte del estado: “El 8 de agosto pasado se hizo una fumigación con personal docente y niños presentes en la institución. Producto de esto el edificio terminó totalmente contaminado y se intoxicaron cuatro auxiliares y dos docentes que quedaron en terapia intensiva por 2 días.” comenta Alejandro, docente de la escuela.
 
 
El día a día se hace muy difícil para toda la comunidad educativa y las respuestas no llegan. “Desde sus orígenes nuestra escuela tenía graves problemas de infraestructura pero el 16 de agosto se clausuró definitivamente, dejando a más de 80 estudiantes sin clases ni comedor.” cuenta Marcela Ramírez, directora de la Escuela Secundaria Básica N°4 del Barrio La Trocha, partido de Marcos Paz. Mientras tanto, en Bahía Blanca, al sur de la provincia, el frío del invierno se hizó notar. Josefina Berraondo, estudiante de la Secundaria Media N°13 contó que las fallas en el mantenimiento de las calderas hace 6 meses tiene a la mitad de la escuela sin calefacción: “En el invierno nos moríamos de frío durante cuatro o cinco horas, depende de la carga horaria que teníamos. Nos llevábamos para tomar té o café para tratar de mantenernos calientes porque no llegábamos a soportar el frío.”
 
 
Las autoridades estatales no se hacen eco ante la preocupante coyuntura: ni Gabriel Sanchez Zinny, Director General de Educación y Cultura de la Provincia, ni el subsecretario de Educación Sergio Siciliano y mucho menos la gobernadora de la Provincia, María Eugenia Vidal, han dispuesto garantías ni se han interiorizado para poder darle una solución a todo esto. Mientras tanto nos encontramos con situaciones como la de la Escuela la N°23 de Barrio Aeropuerto de La Plata, que posee un edificio en total abandono hace 11 meses producto de un incendio, lo que imposibilita a las 4 instituciones que funcionan allí (primaria, secundaria, primaria para adultos y FinEs) a dar clases, sin tener siquiera una fecha estimada para el comienzo de las obras. 
 
 
Hablando de obras paradas no podemos dejar de mencionar la realidad de los artistas de Tandil; el nuevo edificio para el Colegio Polivalente se está construyendo hace 15 años y aún le falta un 20% de la obra. En el antiguo edificio del Colegio – donde siguen dando clases los primeros tres años de secundaria – funciona también el Instituto de Profesorado de Arte (IPAT) padeciendo cotidianamente paredes rotas, algunas con fallas eléctricas, agua que entra en los salones cada vez que llueve, baños que no están en condiciones y pisos agujereados, perjudicando especialmente a los y las estudiantes del Profesorado de Danza. 
 
 
A su vez, el pasado 30 de agosto en el Conservatorio de Música Isaías Orbe, se desmoronó el techo de un aula: “Es una de las aulas de arriba, yo supuse que se habría caído una tabla y cuando fui a ver estaba todo el techo desprendido sobre el inmobiliario del salón. Por suerte, como fue día de paro, el profesor no estaba y los alumnos tampoco. Si no hubiesen sido los niños, estudiantes de violín, los que estarían debajo de los escombros.” nos contó Bibiana Álvarez, jefa de área del colegio. La consecuencia fue la clausura del Conservatorio dejando a 600 estudiantes sin poder cursar y con la incertidumbre de cuando retomarán las clases.
 
 
En un contexto de ajuste y crisis generalizado, los sectores históricamente más vulnerados son los que pagan las consecuencias más caras, como sucede en la primaria Nº10 de Ensenada, a la que asisten en su mayoría chicos y chicas mal alimentados, que tienen que trabajar o que sufren violencia dentro y fuera de sus hogares. Allí, los y las docentes, auxiliares y personal escolar, cumplen un rol fundamental en la vida de los alumnos y las alumnas. Así nos cuenta Georgina Pocai, docente de dicha escuela: “Luchamos para hacer de la escuela un lugar al que los chicos quieran ir, destinando nuestro tiempo antes del comienzo de clases y durante los fines de semana para pintar, reparar, limpiar y ordenar, construyendo un espacio digno de trabajo.”
 
 
La brecha de desigualdad se acrecenta cada vez mas cuando la indiferencia de un sector termina marginando a una comunidad educativa entera. “Atrás de la escuela están construyendo la Universidad privada de San Andrés, por lo que electrificaron un cerco lindante, en una clara señal de que lo que está de nuestro lado es peligroso, para lo que está del su lado. No es la primera vez que pasa algo así en el barrio, años atrás Posse (intendente de San Isidro) había querido hacer un muro separando Villa Jardín de la Horqueta.” denuncia Nicolas, director de la Escuela N°15 de Villa Jardin, San Fernando. A esto se suma que la escuela está en pésimas condiciones de infraestructura.
 
 
Con escuelas que ya no dan para más, pibes y pibas sin clases y frente a semejante abandono del Estado, que solo se encarga de postergar las paritarias docentes desatendiendo todo reclamo, la educación pública de la provincia se encuentra claramente amenazada. Por todo esto, y en memoria de Sandra y Rubén, gritamos ¡Emergencia educativa ya en la provincia de Buenos Aires!

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