19 octubre, 2018
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«O gritamos o nos matan»

 

 

 

* Por María Viera, 
mamá de Fabián Gorosito, 
asesinado por la Bonaerense.

 

 

Por favor, se los pido por favor, necesito que lean esto, ¡que nos escuche alguien! El viernes pasado, a las 9 de la noche, el custodio de la Policía Federal asignado a custodiar mi casa por las amenazas que venimos sufriendo, me avisó que se iba a comer y volvía, pero nunca regresó. Una hora después, una camioneta empezó a pasar una y otra vez por la puerta, a toda velocidad. Avisé de inmediato que me habían dejado sin consigna, pero no me dieron ninguna respuesta. Desvelada como todas las noches, me puse a lavar la ropa a las 3 de la mañana, para no quedarme dormida, por temor a sufrir algún ataque nocturno. Y de pronto vi cómo unas luces encandilaban de frente a mi casa. Me asomé por la ventana y estaba esa misma camioneta en la entrada del garaje, acelerando y empujando la reja, así, durante 10 minutos. Otra vez, este infierno. Otra vez, pensé que nos mataban.

 

 

¿Nos ven? ¿Nos escuchan?

 

 

A los pocos minutos me llamó Maxi, testigo del asesinato de mi hijo, para avisarme que desde esa misma camioneta habían tiroteado la casa de Daniel Mancini, otro de los 3 testigos torturados, cuando estaba sentado en la puerta, a un par de cuadras de mi domicilio. Ahí, bajaron cuatro tipos encapuchados, disparando al aire, lo agarraron y le dijeron: “Te vamos a hacer boleta”. Con total impunidad, a las sombras de ningún acompañamiento judicial ni mediático, le empezaron a pegar culatazos en la cabeza, porque ya sabían que tiene placas en el cráneo producto de un accidente. Y cuando pudo salir corriendo, les apuntaron a sus hermanos que estaban en la vereda, tiraron otros tres balazos de plomo al aire, antes de meterse adentro de su casa, para hostigar al resto de su familia. No son «advertencias», son intentos de homicidio.

 

 

¿Me leen? ¿Me entienden?

 

 

Es terrible todo lo que venimos pasando. Y sí, más vale, ¡tenemos miedo! Mucho miedo, mucha impotencia, mucha rabia frente a tanta indiferencia. Las amenazas de muerte por los grupos de tareas de la policía municipal se repiten impunemente, todas las semanas. No se puede soportar más. Y en medio del juicio por el crimen de Fabián, cuya última audiencia será el próximo lunes, buscan silenciarnos mediante todas estas prácticas más horrorosas. Sin embargo, pase lo que pase, les juro por mi hijo que no le daremos el gusto: hoy a las 5 de la tarde, nos movilizaremos desde la Estación Mariano Acosta hasta la comisaría Sexta de Merlo, para demostrarles que no estamos solos, que hay otros, que hay redes, que por ahí sí nos ven…

 

 

Nos quieren callar a nosotros,
para callarlos a ustedes también.

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