7 noviembre, 2018
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«El periodismo era su vida»

 

* Por María Luisa,

esposa de Dante Panzeri,

histórico periodista deportivo de El Gráfico.

 


 

A mis 81 años es difícil recordar todo con claridad. Sin embargo, aún guardo el preciado recuerdo de cuando conocí a Dante en Italia, en 1971. Él había viajado para tener una reunión con el director del periódico donde yo trabajaba: La Gaceta Dello Sport. Ahí lo conocí y empezamos a salir. Fue amor a primera vista se podría decir. Empezamos como un romance, viéndonos de a poco, porque yo no quería tener novio o casarme. Sin embargo, él me lo propuso. Toda su vida fue un hombre íntegro, y me gustó por eso, también por su intelectualidad, su forma de hablar. A los seis meses viajamos a Argentina para casarnos, en enero del 72.

 

Él era mi vida, respeté sus horarios, sus idas y vueltas, su forma de vivir. Lo acompañé en todos sus quehaceres y siempre lo apoyé. Porque lo amaba, lo amaba profundamente. Tenía mucha vocación por lo que hacía, mucha consciencia social que lo movía: se levantaba bien temprano y se quedaba sentado en el escritorio y antes del mediodía salía, iba a la radio, a la televisión, al diario, a veces tenía notas para hacer por fuera. El periodismo era su vida. Y nunca vendió sus ideales. Y yo, nunca me lamenté que no estuviera los domingos ni que no hayamos ido al teatro.

 

Era un hombre honesto, de corazón abierto para todos, no hacía distinción con nadie, era muy simpático, muy sociable. Y decían de él que era un amargado. Y no, ¡no lo era! Fue un tipo que cargaba mucha bronca, bronca por las injusticias, bronca por todo lo que padecimos durante muchos años en el país. Tanto le dolió cuando se enteró que en Argentina se jugaría el Mundial 78 que fue hasta la oficina del secretario de Videla con una carpeta en mano para pedir que el mundial no se juegue. “Éste es un acto político, señor Panzeri”, le respondieron y le tiraron la carpeta a la basura. Dante se fue, con mucha más bronca de la que había llegado. Increíblemente, después de eso no fue perseguido ni hostigado como sí le pasó a muchos otros periodistas. Murió antes de que se juegue el Mundial de fútbol, el linfoma de Hodking no tenía cura en esa época. Lo operaron porque se le explotó el vaso y estuvo ocho meses con terapia, mejoró un poco pero el médico se me acercó y me dijo: “Señora, su marido sólo tiene unos meses de vida”. Y cuando se fue, casi me muero de dolor. Sin embargo, no lloré, nunca, no lo hice para no herir a los chicos.

 

A Dante le dolía profundamente la forma en que convirtieron al fútbol en un negocio. Siempre criticó a los fanáticos y repetía todo el tiempo que “el fanatismo no lleva a ningún lado”. Le gustaba el deporte y estaba totalmente en contra de la forma en que lo manejaban, de cómo lo titulaban. Cuando escribió «Fútbol, dinámica de lo impensado» dijo:

 

“Este libro no sirve para nada, estoy escribiendo para no decir nada. El fútbol se juega en la cancha, ahí está la pelota y el jugador: si el jugador vale, hay un buen partido. Pero, si entra a luchar, a agarrar a patadas a otros, a convertirlo en un escenario estúpido… eso no es fútbol”.

 

En este día del periodista deportivo, hay que homenajearte, por tu pasión, por tu dedicación.
Porque necesitamos a más como vos.

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