22 marzo, 2019
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Agua, sal de mi canilla

 

 

En el sur de la Ciudad de Corrientes, en la zona baja del barrio La Tosquera, se encuentra un gran tanque de agua que abastece a quienes viven en el lugar. Sobresale en el paisaje costero sobre su torre de hierro, a pocos metros del río Paraná. No tienen acceso al agua potable, pero lograron que Desarrollo Social les facilite, hace más de 4 años, 4 perforaciones vecinales de las cuales sólo una tiene bomba y abastece este tanque. Desde entonces hasta hoy, ese sistema alcanzaba para dar agua a 60 familias. Pero el barrio creció, y sólo en esta zona de La Tosquera hay más 140 familias, y la fuerza con la que llega el agua a las viviendas es insuficiente o no llega. La precariedad de la conexión provoca interrupciones en el abastecimiento cuando hay desperfectos, como el caso de una reciente rotura de caños que debieron solucionar los vecinos ya que nadie se hizo presente.

 

 

“El calor, sin agua y sin luz, lo sufren mucho sobre todo las criaturas. Yo puedo ir a lo de mi mamá con mi hija y me quedo tranquila, pero no todos tienen ese privilegio, algunos no tienen familiar o algún acompañamiento y tienen que quedarse ahí”, relata Cintia.

 

 

El problema del agua no se limita a la falta de presión sino que es mucho más grave. Hay días enteros en que el agua sale turbia, de un color amarillento o amarronado. Otros días hay que esperar hasta la tarde para que tener agua más clara. Los vecinos hierven el agua para consumo pero esta medida es insuficiente para garantizar la salubridad del agua.

 

 

Cintia se angustia cuando explica la situación: «es imposible sobrevivir así, hay días que no tenemos agua, muchos vecinos no tienen otros familiares a quien recurrir, ni siquiera en la escuela hay agua potable para los niños».

 

 

La instalación eléctrica es precaria, los postes y cables que abastecen de luz eléctrica al barrio fueron puestos por los mismos vecinos a medida que construían sus casas. Muchos datan de hace más de 10 años, extendiéndose en los distintos relieves y paisajes de barrancos de tierra “tosca” y costas de arena que acompañan al río. En épocas de calor y, sobre todo, en barrios y asentamientos periféricos como éste, los cortes de energía generados por la Dirección Provincial de Energía de Corrientes – DPEC, se extienden por varias horas, incluso jornadas enteras. Desde la empresa adjudican los cortes al aumento del consumo de energía pero en varias ocasiones se originan por problemas de cableado.

 

 

“Ayer estuvimos sin luz por un corte desde las 10 de la mañana hasta las 20 horas de la noche, teniendo que soportar el calor sin un ventilador o hielo que ayude a enfriar el tereré”, dice Cintia, vecina de La Tosquera.

 

 

Más de 30 vecinos y vecinas realizaron una asamblea donde se plantearon problemáticas como la falta de agua potable y de electricidad que vienen sufriendo desde hace años. Se decidió presentar una nota dirigida al Ministerio de Desarrollo Social, donde se explicitan las necesidades que atraviesan y solicitaron cañerías y 3 bombas de agua que permitirían que el abastecimiento de agua sea suficiente para toda la zona y se regularice el servicio.

 

 

Las notas se intentaron presentar en diciembre, pero entre burocracia y fiestas de fin de año, los Ministerios no las recibieron y pidieron que vuelvan en el 2019.

 

 

Cursando ya el tercer mes de este año, sufriendo calores que en sus peores días superan los 45° de térmica y  tormentas que rompieron algunas viviendas, con la bronca acumulada pero más organizados, el día 12 de marzo se entregó el petitorio a los organismos correspondientes. Cansados de ver puertas cerradas y de escuchar respuestas vacías, cansados de que pasen por encima de sus derechos y avasallen su dignidad.

 

 

En la provincia del agua dulce y de los esteros, del acuífero guaraní, es una incoherencia total que niños y niñas, vecinos y vecinas no puedan acceder a un recurso tan elemental como el agua potable. Pero la desidia de un estado abandónico permite que esta situación violatoria de los derechos humanos más básicos se perpetúe.

 

 

El barrio organizado demanda, ¡agua y energía para una vida digna!

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