10 mayo, 2019
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Ahogados de razones

 

En el Barrio San Juan Bautista las calles no son de asfalto ni de adoquines, son de tierra gris, llenas de escombros y piedras colocadas por nosotras y nosotros, los propios vecinos para poder transitarlas entre tanto barro. Estas calles representan la única vía de acceso a nuestras casas, donde el camino se hace difícil, y hasta peligroso en días de lluvia. 

 

En el día de ayer volvió a llover y el riacho «El Pucú» que nos rodea, hoy tiene 8,74 metros de altura. El río volvió a desbordarse y otra vez las consecuencias las sufrimos en carne propia.
 
 
El barrio se convirtió en agua, barro, bronca e impotencia de todos los que tuvimos que sacar con baldes el agua de nuestras casas, como lo venimos haciendo desde hace 30 años, porque las tormentas golpean cada vez más fuerte en uno de los territorios más humildes de la ciudad, y la historia no hace más que repetirse.
 
 
La bomba hidráulica de desagüe que se encuentra en la calle Etilio Cabrera de nuestro barrio, se consiguió gracias a los vecinos que nos organizamos e hicimos el reclamo, pero a pesar de estar en funcionamiento, nos seguimos inundando. Y seguimos repitiendo: ¡las obras no son suficientes!
 
 
Exigimos asistencia y obras definitivas, que solucionen verdaderamente el problema, para no tener que pasar por la misma situación de necesidad todas las veces que el temporal azote en la provincia.
 
 
 

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