19 mayo, 2019
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Salta no olvida

 

Parte fundamental de la consigna del “Nunca Más” es recordar. En Salta familiares de desaparecidos siguen militando incansablemente para que sus seres queridos no sean solo un número, sino que tengan nombre, apellido y una historia. Durante la última dictadura cívico militar, conocida como una de las más despiadadas y violentas de Latinoamérica, nuestra provincia también fue víctima y testigo de esas atrocidades, por ello, a más de 42 años de las primeras rondas de madres, dos mujeres imprescindibles para nuestros barrios por ser ejemplo de lucha y militancia por los Derechos Humanos nos dan sus testimonios.

 

“Soy Nora Leonard de la Asociación de Derechos Humanos Lucrecia Barquet, hermana de Celia Leonard nacida el 22 de julio de 1943 y detenida en el penal de Villa Las Rosas desde el 22 de junio de 1975, y cuñada de Benjamín Ávila nacido el 22 de julio de 1938 y también detenido en el penal de Villa Las Rosas desde junio de 1975. Ambos murieron durante la dictadura en “La Masacre de Palomitas”. Yo militaba en el centro estudiantil, estuve tres años presa de cárcel en cárcel, compartí el mismo pabellón con mi hermana pero nos separaron y no supe qué hicieron con ella hasta entrada la democracia cuando pudimos encontrar sus cuerpos y reconstruir parte de la historia. Ella tenía una beba de 4 meses de la que se hizo cargo mi otra hermana y que por suerte no cayó en manos de los militares. Esperamos que este año se dé el juicio al ex Juez Federal Ricardo Lona, cómplice de secuestros, torturas y desapariciones en salta. Quien además está implicado en el secuestro del ex gobernador Miguel Ragone. Este juicio va muy lento porque hubo un retroceso enorme en políticas de derechos humanos bajo este Gobierno, desde decir que los familiares curramos con esto, que los y las desaparecidas eran menos, nos faltó el respeto, pero es más de la perversidad tremenda que tiene con el pueblo. Por eso hay que seguir movilizándonos para que esta sociedad cambie y practicar la solidaridad”.

 

 

“Soy Cristina Cobos, tengo 63 años, hermana de Enrique Roberto Cobos asesinado por la dictadura, y esposa de Víctor Mario Brizzi, que tenía 26 años cuando desapareció el 9 de marzo de 1976, y aún lo sigo buscando. Nosotros nos casamos el 23 de enero de ese año y nos fuimos de luna de miel hasta los primeros días de febrero. Cuando regresamos encontramos una nota del ejército exigiendo que se incorpore a las fuerzas pero él tenía prórroga por estudio en abogacía, que en ese momento los estudiantes podían pedir hasta los 27 años para continuar estudiando y no entrar al servicio militar. L pareció extraño porque no se había cumplido el plazo pero tuvo que presentarse igual. Desde que ingresó solo pude contactarlo por teléfono porque cuando iba a verlo no lo encontraba. Llegó a decirme que el clima era muy raro y los nombres de los instructores que abusaban de su autoridad, a quienes denuncié por su desaparición, pero la justicia no avanzó en nada. Un día se presentaron del ejército en mi casa a buscarlo diciendo que le habían dado permiso para salir pero no había vuelto. Desde entonces, hace 43 años que no sé dónde está ni qué hicieron con él. A pesar que todavía no se que pasó con él y que mis denuncias no prosperaron en la Justicia, los juicios son momentos muy importantes porque le dan valor a nuestra lucha, son reparadores y reconfortan tanta pena, dolor e impunidad que hemos sufrido los familiares”.

 

 

 

Estas familiares de desaparecidos son un ejemplo de que los derechos humanos no se militan un día, un año, o un tiempo, sino que se deben llevar inscriptos en el pecho siempre. Aún faltan muchos juicios por los crímenes de la dictadura y con el gobierno actual se dificulta avanzar, por eso es muy importante entender que por más que hayan pasado más de 40 años los familiares no están solos, porque esta es una lucha que para siempre será de todos y todas.

 

¡No nos olvidamos, no nos reconciliamos y no perdonamos!