19 septiembre, 2021
, Perú

FORJANDO CAMINOS DESDE LA EDUCACIÓN POPULAR

Mientras preparábamos los almuerzos en el Comedor Popular Micaela Bastidas en el Asentamiento Humano Cerro El Pino, del Distrito La Victoria, Lima, comentábamos con las vecinas y vecinos las dificultades que había en plena pandemia para continuar con las actividades educativas, por la falta de dispositivos y conectividad. De ahí que nos pusimos manos a la obra para conseguir los recursos necesarios y abrimos la convocatoria para abrir un espacio de apoyo escolar.

Juan Cominges, coach de la Selección Peruana de Fútbol, se sumó a la campaña #ContagiáConectividad “apoyando esta propuesta de educación popular al servicio de la comunidad”. En aquel momento él se preguntaba si estaba garantizado el acceso a la educación en la pandemia y, conocedor de las dificultades, sumó su grito para transformar la realidad. En el mismo sentido, la gran cantante afroperuana Susana Baca invitaba a “hacer mejor estos tiempos difíciles, ya que todos los niños y niñas deberían tener las puertas abiertas a los avances tecnológicos”, y reafirmaba su apoyo a la campaña “porque es de justicia hacerlo”.

Rosita Durán, mamá de María Greysi y Florcita, del Sector 13 de El Pino, comenta: “El espacio de apoyo educativo de La Poderosa es muy importante, porque yo no tengo internet en mi celular. Con las actividades que realizan veo que mi hija está superándose y yendo adelante. Ese acompañamiento presencial es muy valioso para los niños y las niñas de nuestro barrio”.

Otra experiencia maravillosa en el norte de Lima es el Proyecto Quijote para la Vida. Desde su sede en el barrio Santa Rosa, en Puente Piedra, hace ya más de 15 años viene desarrollando una práctica territorial que revaloriza el arte y la cultura. La biblioteca popular y la fabricación de muebles para soporte de libros que integran un sillón de lectura, habilitan transformaciones al interior de los hogares; los talleres musicales, los murales, la proyección de películas, la flamante radio inaugurada durante la pandemia… son sólo algunas de las acciones que hacen a este oasis comunitario. “Nuestro proyecto está teñido de la filosofía de Paulo Freire y la Educación Popular. La metodología de las actividades está basada en una educación fuera de la escuela, que busca permanentemente ser práctica de la libertad de los niños, las niñas y educadores populares. Esta experiencia está en permanente cambio, después de la práctica se reflexiona y se transforma”, comentan quienes hacen día a día el Barrio Cultural Don Quijote y su Manchita.

Hasta allí llegaron muralistas, músicos y escritores de diferentes partes del mundo, atraídos por la propuesta, que compartieron lecturas, pintadas y canciones con vecinas y vecinos de todas las edades. “Este es un proyecto que se impulsa con un afán emancipador, en un contexto en el que los grandes medios de comunicación y el sistema educativo muchas veces profundizan una situación de opresión. Apostamos por una liberación a través del trabajo comunitario, la organización y participación. En este espacio incentivamos que los niños y las niñas desarrollen la oralidad, lean, escriban, reclamen, dialoguen, discutan, trabajen en grupo y se expresen con soltura, fortaleciendo su autonomía”, grita la poderosa garganta de Eddy Ramos desde los cerros limeños. “Este es nuestro espacio libre, que construye identidad, apuesta por la participación, tiene como eje la memoria histórica y una visión colectiva que es esencial para el tiempo venidero”.

¡Seguimos la senda de Freire, construyendo un mundo mejor!

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