10 octubre, 2021
, Perú

CUIDAMOS A QUIENES ANTES NOS CUIDARON

 

Al reabrir la olla popular Micaela Bastidas, recibimos a muchas personas mayores que se acercaban a recoger su almuerzo sin mascarillas. Allí, en el Asentamiento Humano Cerro El Pino, como en otros barrios populares del país, la pandemia desenmascaró la desatención y la ausencia del Estado en el cuidado de la salud de nuestros barrios. Como es un deber cuidar a quienes nos cuidan, nos organizamos para hacernos de un tensiómetro y un termómetro para controlar a las personas que llegaran.

También pudimos distribuir mascarillas y alcohol. Al mismo tiempo, y aunque la salud es una prioridad y un derecho humano, muchas vecinas y vecinos seguimos aguantando días y noches haciendo fila en pos de conseguir oxígeno para darle atención a nuestros familiares en las casas, ante el colapso de los hospitales.

Tras el fin de la primera ola de la pandemia, aún viendo lo que comenzaba a suceder en otros países con la segunda, es evidente que no se tomaron medidas imprescindibles para preparar al sistema de salud ante la emergencia sanitaria. Mucha discusión institucional, corrupción, preocupación por las listas para las elecciones, y nos seguimos muriendo sin la debida atención. ¡Estamos literalmente sin aire! Es urgente que las municipalidades, alcaldías y el Gobierno nacional reaccionen para resolver las necesidades.

La vacuna llegó, pero tarde. El problema es que mientras tanto nos estamos ahogando y a nuestros barrios no llegan equipos ni elementos de bioseguridad. Las respuestas eran ayer, pero necesitamos medidas ahora. Desde la comunidad seguiremos haciendo prevención. La salud no puede ser una deuda, un negocio, ni un arreglo entre funcionarios del Estado. 

¡Necesitamos oxígeno ya!

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