28 abril, 2020
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Inundemos las redes de memoria

 

Este 29 de abril se cumplen 17 años de la inundación de 2003. Hace 17 años el Río Salado entraba por una brecha que había quedado abierta por una obra inconclusa e inundaba los barrios del cordón oeste de la ciudad, dejando 130.000 personas afectadas y 158 muertes. El Estado sólo reconoce 23 víctimas, porque sólo contabiliza las muertes directas. No tiene en cuenta las profundas consecuencias físicas y psicológicas que causa una inundación.

 

“Yo vivía en Barrio Chalet”, cuenta Analía Molinari, que ahora vive en Sauce Viejo, al sur de Santa Fe. “El 29 lo pasamos en la terraza, y nos evacuamos el 30 por la mañana: todavía seguía lloviendo. No podíamos dimensionar lo que nos estaba pasando, o quizás no queríamos, porque era una forma de preservarse a uno mismo. El 3 de mayo mi abuela, que tenía más de 70 años, muere producto de los nervios de la situación. Había tenido que salir por la ventana de su casa, de esa casa que le había costado tanto tener y que ahora estaba bajo agua”.

 

La abuela de Analía no está en las listas oficiales de fallecidos durante la inundación. El Estado se ha lavado históricamente las manos, en una larga historia de impunidad que sigue vigente: el inundador Carlos Alberto Reutemann sigue ocupando una banca en el Senado. El 29 de abril es, para las santafesinas y los santafesinos, una herida abierta, y seguimos exigiendo justicia. Este año, desde La Poderosa acercamos una iniciativa que el bloque de Ciudad Futura presentó en forma de proyecto de ley, para que el 29 de abril sea declarado el Día de la Memoria del Pueblo Inundado.

 

La ley insta al Ministerio de Educación a incluir la fecha dentro del calendario escolar, en los distintos niveles del sistema educativo provincial. Construir memoria sobre la inundación es reconocer que hay una herida que sigue abierta, y una historia que seguimos escribiendo desde la lucha en cada barrio inundado. Por eso, este 29 te invitamos a compartir una foto de la inundación en tus redes para que la justicia sea efectiva, porque las heridas sólo cicatrizan de forma colectiva. Y este 29 gritamos para terminar con la impunidad: ¡necesitamos que el Día de la Memoria del Pueblo Inundado sea una realidad!