15 septiembre, 2009
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La alegría, por las nubes

Con-las-sonrisas-por-las-nubesAsí como el Fútbol Popular no tiene distinción de género, y jugamos juntos hombres y mujeres, tampoco tiene límites de edad. En ese aspecto, también podemos jugar todos. La tercera jornada del año llegó tras una gran expectativa. Primero fue la Gripe A la que hizo que se pospusiera, y después, cuando por fin iba a realizarse, un sábado lluvioso alargó la espera y también la ansiedad por volver a encontrarnos los equipos de Boulogne, San Telmo, Tigre, Zavaleta, Mugica y Los Pumas. Finalmente, la Liga Barrial de Fútbol Popular 2009 tuvo su tercera jornada, que llegó con un debut incluido. No de un barrio en particular, sino de la categoría más grande de uno de los equipos de Retiro, que tuvo su bautismo en este fútbol, en el que ponemos las reglas convencidos entre los que jugamos, sin imposiciones de un árbitro, y donde los valores le ganan por goleada a cualquier mala intención.

Los pibes de Tigre le dieron la bienvenida en la ronda a los mayores de Los Pumas: “Lo particular es que las mujeres también pueden jugar, así jugamos todos. Nadie queda afuera”, explicó uno de los chicos que tiene impregnado al Fútbol Popular desde hace tiempo. “Y que estemos acá sentados, en ronda, con el derecho de poner nosotros mismos las reglas, también hace que este fútbol sea diferente”, expresó otro que ya tiene más de un año de experiencia.

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El segundo partido de los debutantes fue con Zavaleta, que se puso en ventaja enseguida. Con el 1 a 0, el equipo de camiseta negra y blanca seguía yendo al ataque, en busca de estirar la diferencia. Y en uno de esos avances, uno de los chicos de Zavaleta ejemplificó en la práctica lo que le habían contado en ronda a los que estaban viviendo los primeros minutos de Fútbol Popular. El arquero de Los Pumas quedó tendido en el piso por un dolor en uno de sus brazos. La pelota le había quedado servida a Alan, uno de los tantos que era un enano todavía cuando empezó a nutrirse de este juego de valores genuinos. Con el arco vacío, ante la posibilidad de establecer el 2-0, ni lo pensó. Tomó la pelota con sus manos y paró el partido, para quedarse tranquilo tras verificar que su compañero, el arquero del otro equipo, no sufría nada para preocuparse. Cuando terminó el juego, Alan argumentó su actitud en la ronda final: “Cuando pasa algo así, no importa el resultado, paramos la pelota. Lo principal es que estemos bien todos”.

A la tarde, después de un almuerzo en el cual el arroz con pollo fue la figura indiscutible, los pibes de Retiro jugaron su tercer y último partido del día, otra vez frente a Tigre. Y otra vez fue derrota, como en sus dos anteriores presentaciones. Y otra vez por goleada. “La pasamos muy bien, aunque hayamos perdido los tres partidos. Acá estamos para otra cosa, vinimos para divertirnos, y lo hicimos”. Sonreían, los chicos de Los Pumas, que se fueron conociendo, viviendo ellos mismos y respirando en la práctica Fútbol Popular.

tommy-jornada1Mientras la jornada seguía su curso durante la tarde, al compás de Recreación, Fútbol Playa y Derecho, la música proveniente del Taller de Baile llenó los oídos de los que estaban en las demás actividades. Por unos minutos, un llamado paralizó a todos los integrantes del Fútbol Popular. No era cualquier llamado, era un llamado de emergencia hecho por el gran cantante Tomi. “Ven aquí rápido, ven aquí rápido”, cantaba mientras hacía un ademán con sus manos, ante la atenta mirada de los que se iban congregando, imitando a Daddy Yankee: “Ven y sana mi doloooooor, tienes la cura de este amoooooor, hago este llamado, para que tú vuelvas, tú no ves que estoy sufriendo, es muy dura esta prueba”. Y exigía palmas como condicionante para la continuidad del show.

jornada21La música que se escuchaba de fondo marcaba el ritmo del taller de artesanías, que se recibió de popular. Porque unos a otros nos ayudamos a hacer pulseras, trencitas, collares. Y si alguno no tenía ganas de hacerse un colgante, se involucraba más en la ayuda a otro compañero, que también se encontraba con el apoyo de otros chicos dispuestos a sumar en las ideas de armar y crear nuevos diseños.

El sol empezaba a caer y, entre un taller y un partido, los menores de Zavaleta aguardaban la llegada de sus compañeros de Mugica. Y en una ronda improvisada para proponer con qué actividad se amenizaba la espera, los enanos decidieron que dos de sus amigos, Quiqui, y Lauta, expertos en mover el cuerpo, les enseñaran unos minis pasitos de hip hop. Así se armó un mini taller con todos los minis de Zavaleta haciendo vueltas y “parándose de cabeza”. Quiqui se puso al frente, con la ayuda de Lauta, y explicó a sus compañeros que primero había que apoyar la cabeza y las manos, y luego despegar las piernas del suelo con un pequeño impulso; el próximo y último paso, que es «simplemente» hacer equilibrio en esa posición, era concisamente explicado por el tallerista con un «… y después hay que quedarse así», mientras mantenía hábilmente la figura que enseñaba. Obviamente, ante el primer atisbo de enseñanza, hacía rato que todos los minis no hacían más que caer de espaldas contra el suelo. El Peladito La-alegria-por-las-nubesno podía más de la risa cada vez que se caía, y parecía de goma cuando se contorsionaba antes de caer. Juanchi demostró que algo también entendía y revoleaba hábilmente sus piernas en el aire, siempre cabeza abajo. A esa altura, ya todos sabíamos que desde abajo se puede dar vuelta el mundo. Cuando el taller se terminaba y el equipo de Retiro se acercaba a la cancha, Quiqui se apresuró a mostrarle a sus compañeros unos últimos movimientos hip hoperos.

con-las-sonrisas-por-las-nubes2En la cancha de al lado, sobre el cemento del campo de juego, dos equipos de Cadetes debatían sobre qué reglas eran las más apropiadas para su partido. El punto que debía alcanzar un acuerdo era si el arquero podía salir y hacer goles, porque nadie quería atajar. Entonces, por consenso, se llegó a la conclusión de que “el arquero es un jugador más. ¿Por qué no va a poder salir y hacer goles?”. Finalmente, los que defendieron los tres palos con todo su cuerpo, incluidas esas manos que aplaudieron hasta sonrojarse en la ronda final de la jornada, lo hicieron siempre con una sonrisa, como cuenta la historia del Fútbol Popular. Siempre. En todas las categorías y en todos los espacios. Porque somos nosotros los que tenemos el poder, y el placer, de decidir.

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