8 abril, 2010
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Caminito al Buen Aire

Caminito cordobés.

Podía parecer imposible. Pero era sólo una apariencia, y los vecinos de Bajo Yapeyú lo sabíamos. Después de multiplicar los días de entrenamiento, de apoyo y de recrearte, de arreglar nuestra canchita, de que muchos aprendiéramos a leer y a escribir y de poder trabajar cooperativamente, ni se nos ocurrió pensar que sería imposible hacer nuestro primer viaje a Buenos Aires para conocer lugares históricos, vivir experiencias inimaginables, compartir y conversar con vecinos, chicos y grandes, de diferentes barrios de Buenos Aires, de Tucumán y de Chubut. Ni se nos ocurrió pensar que era imposible porque estamos convencidos de la fuerza de los vecinos que trabajamos unidos, y porque además nos motorizaba la potencia de la memoria, la necesidad de hacer memoria, la necesidad de correr todos la Carrera de Miguel.

Por eso, en las asambleas vecinales de Bajo Yapeyú niños, jóvenes, adultos, viejos, fuimos proponiendo las actividades para bancar el viaje, nos fuimos proponiendo para las actividades, fuimos discutiendo y tomando las decisiones, y nos pusimos hombro a hombro para poder organizar todo lo necesario. Así, nos caminamos el barrio y los barrios cercanos ofreciendo rifas, hicimos bingos y vendimos empanadas, pasta frola y puflitos. Y en sólo tres semanas habíamos llegado a nuestro objetivo. Había llegado la combi a la esquina en que la esperaban caritas de ansiedad, gritos, emoción, llantos, risas y despedidas. Y la combi, adentro, nos esperaba con el cuarteto que siguió sonando en el camino.
 
Marcando el rumbo.Toda la noche duró el viaje, y parte del día también, pero no hubo tiempo para descansar. Después de comer, nos pusimos a armar las carpas. La inexperiencia de la mayoría en estacas, varas y cubretechos, no impidió que después de un rato el campamento poderoso de Bajo Yapeyú quedara distribuido en un círculo de carpas. Todo venía saliendo redondo y ya estábamos listos para visitar la ciudad. Entre casas de colores y mucha gente, nos fuimos abriendo Caminito en La Boca y llegamos a La Bombonera. Paseamos por la Fragata Sarmiento. Conocimos Plaza de Mayo, donde Miguel y 30 mil más están representados por los pañuelos blancos pintados en el suelo. Allí nos acercamos a una fuente, y anduvimos por el agua. Y antes de volver al campamento para descansar la noche previa a la Carrera de Miguel, anduvimos por la tierra, o bajo la tierra, en el vértigo divertido del subte.

El domingo tempranito, bien tempranito, llegamos a Vicente López con muchas expectativas. Nuestra bandera de Bajo Yapeyú se juntó con muchas más de otros barrios, vecinos y vecinas, chicos y grandes, todos poderosos, llenos de energía y memoria. Nos pusimos a trabajar rápidamente, inflamos globos que no querían olvidar a Miguel, charlamos con compañeros de otras provincias, cantamos y gritamos. Así seguimos mientras corríamos… mientras corríamos algunos y otros caminábamos; y todos los acentos se sumaban para recordar que los barrios estábamos ahí por Miguel.

A pata, en moto, en colectivo...

La lluvia torrencial que vino durante el principio de la vuelta a Córdoba, no pudo diluir ni un poquito la experiencia que vivimos, ni tapar los bombos y las canciones, que retumbaron durante todo el viaje, que continuaron haciéndolo en cada rincón de Bajo Yapeyú y que subieron aún más el volumen el 24 de marzo, cuando en la capital cordobesa también marchamos por la memoria de los 30 mil y para reafirmar que no nos olvidamos de los asesinos que apretaban el gatillo, de los torturadores que manejaban la picana contra compañeros encapuchados o con los ojos vendados, pero tampoco de los cómplices que intentaban vendarnos los ojos con una verdad ficticia de letras o para televisión.

Todavía cantamos, dice Víctor Heredia. Y sí, todavía cantamos, bien alto: “Todos somos La Poderosa, Che Guevara y Miguel”. Y así seguiremos, porque por Miguel, por los 30 mil, corremos y marchamos todos los días.

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2 comentarios sobre «Caminito al Buen Aire»

  1. Raúl, gracias por tu emoción que compartimos muchos que creemos en esta realidad poderosa. Seguimos adelante y estos niños ya jóvenes continúan sosteniendo la sonrisa y las ganas a pesar de la indiferencia estatal y los abusos institucionales.

  2. hola chicos..confieso que me emocionó leer esto.vivo en España hacemuchos años..desde el 78 soy de al lado de san vicente..y su historia también es la mía..tengo amigos, compañeros de la época que ya no están mas..sigan adelante..nadie los puede parar..ahora hay democracia..aprovéchenla..un beso a todos

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