10 octubre, 2016
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Un juicio contra el abuso que nos carcome

 

 

El lunes 3 de octubre fue un día movilizante para la ciudad neuquina de Chos Malal, porque comenzó el juicio contra Sergio Rogatky, profesor de educación física, jubilado, que hace más de diez años comenzó a abusar de sus alumnas, preadolescentes en ese momento. Ahora, cinco de ellas se animaron a denunciarlo.

 

 

Los familiares de las víctimas siguen de cerca el accionar del Poder Judicial y muestran su aprobación con el proceso que se está llevando adelante. “Sabemos que la Justicia neuquina es una cagada, como fue en el caso Fuentealba; pero en este caso, debo decir que en lo que respecta al caso de mi hija y sus cuatro compañeras, no tengo nada que reprochar”, aseguró el padre de una de las chicas, que pidió no publicar su nombre.

 

 

Además, explicó que para las alumnas y sus familias este es un momento muy sensible, pero a su vez esperanzador. “Estamos revolviendo ese caldo espeso que significa volver a recordar esos momentos; sin embargo, estamos con esperanza. Las chicas están recibiendo gestos de cariño y de solidaridad, y eso les hace muy bien”.

 

 

Sobre el déspota

 

Alguna vez, Rogatky sacó rédito de los buenos resultados deportivos que conseguían las chicas y llegó a presentarse como candidato a concejal por el Movimiento Popular Neuquino. Una de las chicas recalca que el abuso empezaba por la manipulación psicológica, intentando alejarlas de sus familias y círculos sociales.

 

 

Hace casi diez años atrás, Marcelo Rogatky, hermano de Sergio y profesor de teatro, tuvo una condena muy leve, por abusar y manosear a sus alumnas. La situación para él fue mucho más benévola.

 

 

Por su parte, desde el entorno de las chicas reflexionaron sobre la diferencia entre un hecho y el otro: “Esto tiene que ver con el cambio de época, ahora la consigna Ni una menos está muy presente. Se han hecho marchas, hay grupos que trabajan sobre la cuestión, y eso inclina la balanza para que las autoridades no puedan escaparse”.

 

 

Hoy, Sergio Rogatky está completamente aislado. “Cuando se vio la podredumbre de su ser, este tipo perdió todo respaldo, incluso de los íntimos”, sostiene el padre de una de las víctimas. Además, afirmó: “Lo de las chicas es realmente admirable. Estaban muy fortalecidas. Mi hija declaró hoy. Terminó de declarar y se quedó esperando la declaración de las otras chicas. La abogada contó que la escuchó muy firme, muy bien y muy tranquila. Y lo hizo con el tipo delante suyo”.

 

Las chicas y otros varios oídos de Chos Malal escucharon una canción cuya letra los abrazaba: Hoy, que es tiempo de sanar, las heridas del tiempo. Y de la mano, va el razonamiento de este padre, para quien este juicio implica una liberación para ellas.

 

Con su valentía no sólo dan un giro positivo en su propia historia, contando lo sucedido y sacándose un gran peso de encima, sino que contribuyen a romper el miedo de otras víctimas: “El hecho de poder contarlo, ya libera. Le permite a la víctima poder pensar y proyectar. Genera una empatía en la gente que las quiere, y que las quiere ver bien. Ahora, la cuestión está en que los jueces determinen la pena”.

 

 

De la Justicia

 

 

“Para el abusador Rogatky, exigimos cárcel”. Eso reza un banner que circula por las redes sociales entre los vecinos de  Chos Malal. “Nosotros intuimos que la estrategia de la defensa será bajar la pena, pero esto fue un abuso continuo, gravemente ultrajante, por todos los años en los que estuvo abusando de las chicas y por su carácter de docente”, explica el padre.

 

 

Más allá de la resolución, los familiares sienten que ya se avanzó: “Toda la comunidad hizo lo que tenía que hacer. Estamos en una batalla ganada: la de exponer a este tipo de personajes que tan mal nos hacen a todos, y sobre todo, la de sacarle el velo a estos temas”.

 

 

Así, totalmente alejados del machacador y venenoso discurso de “justicia por mano propia” que prolifera en los noticieros de hoy, las familias de estas víctimas dieron un paso enorme en la búsqueda de justicia, para conquistar una sociedad sin abusos de ningún tipo.

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