23 julio, 2018
,

Tejer las redes que nos sostienen

 

 
 
No es casualidad que las maestras, los profesores, las bibliotecarias, los de la vecinal, las porteras, los preceptores, La Poderosa y su apoyo escolar, estén todos reunidos pensando en la educación popular. Tampoco es cuestión de azar que estén en la escuela 456 Dr. Carlos Pellegrini, donde a puro ovario las vecinas terminan la secundaria en la nocturna y donde funciona la murga de alumnos y ex alumnas, que es orgullo del barrio Empalme Graneros. Fue una mañana fría de invierno cuando al fin todos y todas nos pudimos encontrar. El sábado 7 de julio, el recibidor de la Pellegrini fue una ronda de pupitres, de mates, de alegrías y tristezas, pero de muchas esperanzas. Por distintos caminos y en distintos vehículos, los y las invitadas llegaron al “Primer encuentro de maestros populares”, organizado por la asamblea de Los Pumitas, movidos por el mismo ímpetu y trasladadas por el mismo compromiso. Con los pibes y las pibas en la cabeza, pensando en su futuro, pero con los pies en el barro para cambiar la actual realidad. Algunas llegaron con miedos, otros con reparos, muchas con ganas, todos con dudas e incertidumbres. ¿Qué es la educación popular? ¿Quiénes estamos acá? ¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a luchar? Fuentealba quizás nos pueda enseñar.
 
 
Para empezar, ya coincidíamos todos y todas en lo primordial: la construcción desde el encuentro, el compromiso y el respeto de una red de manos, ojos, oídos y abrazos para trabajar. La primera actividad fue un torbellino de palabras, dibujos y frases que nos remitieran a las tareas que diariamente emprendemos con los pibes, a los sentimientos que nos atraviesan cuando las hacemos y a los sueños que tenemos: “Lucha, libertad, niños, amor, merendero, pasión, música, empatía, escuela, vínculo”.
 
 
A partir de eso, comenzamos a trabajar sobre tres ejes: la Educación Sexual Integral (ESI), la emergencia alimentaria y la problemática de las adicciones. Aunque sólo eran las primeras excusas para charlar, para que desde las anécdotas nos empezáramos a vincular como seres sentipensantes y como actores de una historia compartida. Una historia que puede tener trayectos paralelos, pero que se cruza en muchos puntos, en muchos momentos, en muchos niños y muchas niñas. Las maestras yendo a buscar a sus alumnas a las casas, porque hacía varios días que no aparecían en las salas. Los comedores llenos en invierno. El recibimiento a los profes cuando van a ver bailar a las pibas en una actividad extracurricular. Todos los sábados de talleres en la biblioteca popular. Y aquel día que no se pudo desarrollar, porque la miseria y el hambre se robaron el material. Pero Empalme es un barrio guerrero y una y otra vez se vuelve a levantar. No deberíamos olvidarnos de un dato muy particular: la barriada fue uno de los pocos lugares en la ciudad, donde no se votó a la actual gestión nacional. Por algo será.
 
 
Durante la mañana, muchos recordaron y se remitieron a Paulo Freire y su Pedagogía del Oprimido. En ese libro, el brasileño afirma que la escuela no puede hacerlo todo, pero sí puede hacer algo. ¿Y si además de la escuela, está la biblioteca? ¿Y si además de la biblioteca, está la vecina que les da zumba a todos los que se quieran acercar? ¿Y si además de la vecina, están las mujeres del merendero? ¿Y si además de las mujeres, están los pibes del fútbol popular? ¿Y si además de los pibes, está la vecinal? ¿Y si además de la vecinal, está el taller de comunicación villera? ¿Y si además del taller, está la murga de Empalme? ¿Y si además de la murga, está todo aquel que quiera luchar? Pensamos que nuestra red se está empezando a conformar.

Relacionadas

Proyecto de Obras Tempranas
27 julio, 2022

Trabajo desde el barrio y para el barrio

Diabetes
14 febrero, 2022

FACTOR DE RIESGO: POBREZA

Rosario
11 enero, 2022

ROSARIO, A SECAS